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Storti: desde 1956 una gran historia italiana
Narrar cincuenta años de historia de nuestra empresa significa, inevitablemente, recorrer la evolución de la mecanización agrícola de la segunda mitad del siglo XX, con particular atención al sector zootécnico. La suerte nos ha permitido vivir la mayor revolución del sector agrícolo de los últimos siglos; y, modestia aparte, podemos decir que hemos contribuido a dichos cambios.
Nuestra historia y la historia de la mecanización agrícola italiana comienzan, más o menos, al mismo tiempo. En la segunda mitad de los años 30 la demanda de tractores empieza a crecer considerablemente ya que, hasta entonces, el número de máquinas para la agricultura era muy reducido (hay que considerar que, en aquella época, el arado mecánico cubría sólo el 14% de la superficie cultivada). La producción anual de tractores era de menos de 600 unidades y, para los agricultores, el costo de los modelos importados era prácticamente inalcanzable.
En los años 40 la guerra no mejora la situación: de hecho, el inicio del conflicto mundial cierra definitivamente la puerta de entrada a las pocas máquinas de importación. En este contexto surgirán las llamadas ?derivadas?, máquinas construídas transformando otros vehículos (automóviles, camiones, etc.; como se puede leer en ?Macchine per la terra: immagini e riflessioni sull'agricoltura nel 900 - Unacoma 2005).
Después de la guerra - momento en el que la historia de la agricultura y la de Ottorino Storti y su empresa empiezan a caminar juntas - el Estado Italiano crea la ?ARAR?, empresa dedicada a recuperación y venta de grandes lotes de materiales de origen aliada y fascista. En esta situación muchos italianos Ottorino Storti fue uno de ellos supieron realizar auténticos milagros económicos, que demuestran la capacidad típicamente italiana de reinventarse con éxito.
Los pioneros
A principios de los años 50 se observan las primeras signos de crecimiento en el uso de máquinas agrícolas. En el 1955 la agricultura italiana estaba formada por una miríada de pequeñas granjas que cultivaban una SAU (superficie agrícola utilizable) de 23 millones de hectáreas (actualmente la cifra es poco superior a 13 millones de hectáreas). En ese mismo año la cantidad de tractores disponible era de 27.000 unidades, de los cuales más del 70% en la Italia septentrional. Los datos relativos a la maquinaria agrícola en general (excluyendo los tractores) eran todavía peores. La mayor parte de dicha maquinaria era de tracción animal.
La escasez de máquinas es evidente cuando se analiza el consumo energético en agricultura, cuyo costo era inferior al 0,2% de la producción bruta vendible (hoy el valor es 30 veces mayor).
A mediados de los años 50, los principales estudios económicos del sector agrícolo seguían realizando comparaciones técnico/económicas entre el caballo y el tractor. De todos modos, poco a poco, se producirà un aumento en la difusión de moto-segadoras, trilladoras (arrastradas y, sólo sucesivamente, autopropulsadas) y máquinas simples para la recogida de patatas y remolacha. En aquel entonces, la mano de obra representa en agricultura la verdadera fuerza de trabajo, con 10 millones de trabajadores.
A principios de los años 50 se observan las primeras signos de crecimiento en el uso de máquinas agrícolas. En el 1955 la agricultura italiana estaba formada por una miríada de pequeñas granjas que cultivaban una SAU (superficie agrícola utilizable) de 23 millones de hectáreas (actualmente la cifra es poco superior a 13 millones de hectáreas). En ese mismo año la cantidad de tractores disponible era de 27.000 unidades, de los cuales más del 70% en la Italia septentrional. Los datos relativos a la maquinaria agrícola en general (excluyendo los tractores) eran todavía peores. La mayor parte de dicha maquinaria era de tracción animal.?La escasez de máquinas es evidente cuando se analiza el consumo energético en agricultura, cuyo costo era inferior al 0,2% de la producción bruta vendible (hoy el valor es 30 veces mayor).
Es sorprendente pensar que, actualmente, la agricultura italiana emplea menos de un millón de personas (menos del 5% de la población activa italiana) y representa menos del 2% del P.I.B. italiano. Pero, al mismo tiempo, - sobre todo gracias a la mecanización agrícola y a la evolución de la genética ha crecido enormemente la productividad por hectárea y por trabajador.
Además, el papel de la agricultura ha cambiado profundamente. En la posguerra el objetivo era producir alimentos para el sustentamiento de la población. Hoy en día se trata de garantizar la salubridad de los alimentos y del ambiente. Se exige a la agricultura que contribuya a mejorar la calidad de vida. Hay que recordar, dando otro paso atrás, que, a finales de los años 40, en la fértil Pianura Padana la producción no llegaba a 3 toneladas en el caso del grano o a 3,5 ton. en el caso del maíz: hoy, los mismos campos producen 8 toneldas de grano y más de 14 de maíz. Por tanto, no sería correcto analizar la evolución de la mecanización agrícola sobre todo la relativa a la transformación de las materias primas de uso alimentario - sin evidenciar los cambios en el estilo de vida y de consumo de nuestra sociedad en las últimas décadas.
En el segundo posguerra, el 60% de la renta de las familias italianas se usaba para comprar comida (sobre todo, alimentos de origen vegetal, ya que la oferta de carne era insuficiente y se sustituía en parte con leche y huevos). La media anual de consumo pro capite ofrece un dato muy claro: 9,2 kg de carne bovina; 6,7 kg de carne de cerdo; 2,4 kg de carne de ave (un pollo al año); 52 litros de leche; 10 kg de huevos.
Hoy la situación ha cambiado completamente: el porcentaje de los ingresos familiares dedicados a la compra de alimentos es inferior al 20% de la renta total. En cambio, los consumos medios anuales pro capite se han multiplicado: 22,8 kg de carne bovina, 31,2 kg de carne de cerdo, 18,5 kg de carne de ave, 14,7 kg de huevos, 82 litros de leche y 20 kg de pescado y quesos. Los medios de comunicación hablan continuamente de productos típicos, de calidad de la producción agroalimentaria, de la importancia de la alimentación para mejorar la calidad de vida. Pero, al mismo tiempo, nos olvidamos que, detrás de esa información, se encuentra el esfuerzo cotidiano de los agricultores, los ganaderos y las empresas agrícolas que componen el sector agrícolo. STORTI ha asumido esta responsabilidad en primera persona: antes que muchos otros, nos hemos dado cuenta que el progreso de la zootecnía pasa a través de una profunda evolución de la maquinaria y de la tecnología disponibles.
La contribución de la mecanización a la evolución de la agricultura y de la zootecnía ha sido determinante. En particular, la introducción del carro mezclador en las granjas italianas ha sido decisiva: no sólo en la racionalización del trabajo en el establo, sino también en términos de mejores prestaciones productivas y de calidad de los alimentos.
El progreso en la comprensión de la fisiología de la vaca lechera y de los bovinos de carne, y su aplicación en la alimentación animal, favorecen la racionalización de la cría de ganado bovino. En este sentido, la introducción de la técnica del plato único (Unifeed) representa una etapa muy importante en la gestión organizativa y alimentaria de las granjas de bovinos de leche y de carne en Italia. La técnica ideada en Estados Unidos a mediados de los años 30 se desarrolló y difundió sólo cuando la evolución de la mecanización puso a disposición de los ganaderos carros mezcladores equipados para la manipulación de los alimentos zootécnicos.
En Italia, en particular, el desarrollo de la técnica Unifeed se produjo a finales de los años 60. Una de las mayores aportaciones a este sector la ha dado Ottorino Storti, que comprende desde el primer momento que los carros mezcladores ideados en Estados Unidos no pueden adaptarse a las características de las granjas europeas. Además, STORTI comprende la importancia de proyectar carros mezcladores en grado de preparar alimentos adecuados a las exigencias fisiológicas de los bovinos, tanto de leche come de carne. Al principio, el Unifeed se usaba solamente en granjas con ganado de carne en el que existía el problema del extraer de los silos grandes cantidades de silo de maíz y distribuirlo.
El carro mezclador es muy simple, con sinfines horizontales y sin cuchillas ya que se usaban solamente para mezclar los forajes previamente picados, a los que se añadían concentrados y/o harinas. En las granjas de vacas lecheras, el Unifeed empieza a ser utilizado sólo entre los años 70-80, cuando los éxitos de los experimentos de utilizo de la técnica Unifeed superan finalmente el escepticismo de los ganaderos. Los constructores empiezan a montar en los carros mezcladores cuchillas para el picado del heno que, en aquella época, era un elemento indiscutible de la ración. Posteriormente empezarán a difundirse raciones obtenidas fundamentalmente con silos.
En el campo de la alimentación bovina, el Unifeed representa un modelo en grado de cambiar radicalmente el trabajo en el establo, imponiendo un cambio de dirección similar en el cultivo de forrajes. En estos cincuenta años, el papel de STORTI ha sido siempre de protagonista. Ha sido un viaje fascinante, difícil, siempre estimulante. Estar al lado de agricultores, ganaderos, técnicos ha sido un motivo de gran satisfacción y orgullo. Pero la historia no se detiene: sigue su curso. Paralelamente crecerán las exigencias de los productores, que recibirán siempre el apoyo de Storti, una empresa capaz de imponerse en Italia y de abrirse a los mercados internacionales gracias a recursos adecuados, capacidad empresarial y know how.
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